Pinkup es la marca principal del grupo. Su tienda no es un catálogo con botón de comprar: es un canal que compite por el mismo inventario que los distribuidores, el marketplace y las televentas.
Una plataforma de e-commerce de plantilla resuelve la vitrina. No resuelve que el stock que muestra sea real, que el pedido llegue al almacén correcto, ni que un cupón mal configurado se convierta en una pérdida antes de que alguien lo note.
Esta tienda tiene que cobrar de tres formas distintas, entregar en todo el país y meter cada pedido pagado en el ERP corporativo sin intervención humana.
Una tienda en línea completa y propia, sin plataforma de terceros. Y encima, lo que la distingue de cualquier otra: un buscador y un sistema de recomendaciones con inteligencia artificial, entrenados sobre el catálogo y el comportamiento real de los compradores de la marca.
El inventario que ve el comprador se calcula en vivo contra el almacén, descontando lo ya comprometido en otros pedidos y aplicando un margen de seguridad que el negocio ajusta por su cuenta. Se revalida cuatro veces en el camino a la compra; la última, justo antes de generar el cobro.
Antes de que un pedido llegue al ERP, un conjunto de reglas lo revisa: descuentos anormales, cantidades inusuales, tickets sospechosamente bajos, envíos que faltan, importes que no cuadran. Cualquiera de esas señales lo detiene para revisión y avisa al equipo con un botón para ir directo a verlo.
Los modelos de recomendación registran qué sugerencia llevó a cada venta y realimentan esa información. La personalización mejora con el uso, y sustituyó a un servicio de terceros que el grupo pagaba por suscripción.
Cada uno es un problema de negocio real que solo se resuelve con decisiones de ingeniería correctas.
El stock real vive en el sistema de almacén y lo consumen todos los canales a la vez. La tienda podía vender piezas ya comprometidas.
Piezas físicas menos las comprometidas en órdenes abiertas, menos un margen configurable, menos los productos marcados como escasos aunque tengan existencia.
Un kit solo aparece disponible si todos sus componentes pasan el filtro.
La comprobación se repite en cuatro momentos del embudo, no solo al añadir al carrito.
Es defensa en profundidad por revalidación, y lo decimos así: no prometemos garantías transaccionales que el sistema no da.
Cada proveedor de pago trajo su propio problema, y los tres conviven en el mismo checkout.
Lo que viaja al proveedor nunca es el identificador crudo del carrito.
El aviso de pago se valida contra el propio proveedor antes de aceptarse.
Si el importe cobrado no coincide con el esperado, el pago se marca como sospechoso y dispara una alerta urgente en lugar de aceptarse.
Los estados solo se reescriben si el pago está pendiente o cancelado, para que quien fue rechazado pueda volver a intentar sin sobrescribir un cobro aprobado.
Cuando el aviso llega sin la referencia del carrito, el sistema la recupera consultando la orden original por un identificador secundario.
El dinero y el pedido acaban siempre en el mismo estado, aunque el camino haya sido accidentado.
La pasarela de compra ahora y paga después no garantizaba la notificación. Sin ella, un pedido pagado podía quedarse esperando para siempre.
Recorre los pagos pendientes, consulta el estado real contra el proveedor y decide: marcar pagado, cancelar o escalar al equipo si el estado es desconocido.
No es lo mismo un pago que tarda que uno que no va a llegar.
Cuando el formato de identificador del proveedor cambió, el reconciliador se dejó con doble intento y respaldo cruzado, para no abandonar los pedidos que estaban en vuelo.
Ningún pedido queda colgado esperando un aviso que nunca llegó.
Varios modelos alimentan superficies distintas de la tienda: buscador con facetas, recomendados para ti, productos similares, vistos recientemente y también te podría gustar.
Fue cerrar el ciclo de aprendizaje: cada tarjeta de producto lleva su propio identificador de atribución.
Ese identificador viaja de vuelta en los eventos de clic y de compra, así que el sistema sabe qué recomendación generó cada venta.
El SaaS de personalización que el grupo tenía contratado se retiró del sistema.
La recomendación dejó de ser un adorno y pasó a ser medible.
Calcular disponibilidad real en cada listado es caro, y la portada es lo primero que ve todo el mundo.
Un proceso precomputa portada, populares, novedades, más vendidos, categorías y kits, ya con inventario, variantes y descuentos resueltos.
La página no calcula: consulta un resultado ya preparado.
La tienda mantiene precisión de inventario sin pagarla en tiempo de carga.
Todo lo de esta lista existe hoy en producción, en un negocio que factura todos los días.
Ver todos nuestros serviciosForma parte de un ecosistema de seis sistemas que comparten un mismo corazón de datos. Recórrelos, o vuelve a la visión de conjunto.
Si algo de lo que acabas de leer se parece a lo que vives todos los días, hablemos. La primera conversación es de diagnóstico, no de venta.